Durante años se discutió cuánto costaba sostener la industria electrónica de Tierra del Fuego. En 2026 empieza a aparecer otra pregunta: cuánto cuesta perderla.
Los indicadores laborales de la provincia muestran un deterioro que excede cualquier discusión teórica sobre el régimen industrial.
Un informe elaborado por la Fundación Innovación Fueguina sobre datos oficiales registró durante el primer trimestre de 2026 una caída simultánea de la actividad y el empleo provincial.
La tasa de actividad descendió al 47,1% y la tasa de empleo al 43,6%. Al mismo tiempo, la desocupación llegó al 7,5%.
El deterioro es particularmente fuerte dentro de la actividad electrónica. Según el mismo trabajo, el empleo del sector perforó el piso de los 4.000 ocupados por primera vez desde 2010.
También empezó a cambiar la calidad del mercado laboral: trabajadores que antes permanecían dentro del empleo formal tienen hoy mayores probabilidades de pasar hacia la informalidad o directamente hacia la desocupación.
Es el resultado que pocas veces aparece cuando desde Buenos Aires se habla de “competencia”.
La apertura de importaciones puede generar beneficios para determinados consumidores. Pero cuando se aplica sobre una estructura productiva sin una estrategia de transición, también puede destruir empleos de salarios relativamente altos que después no encuentran reemplazo en actividades equivalentes.
Y ese es hoy uno de los principales problemas de Tierra del Fuego.
La producción electrónica sigue altamente concentrada. Celulares, televisores y equipos de aire acondicionado representan la enorme mayoría de las unidades fabricadas. Al mismo tiempo, todavía no surgió otro sector capaz de absorber a gran escala el empleo industrial que se pierde.
El Gobierno de Milei sostiene que la apertura obliga a las empresas argentinas a competir. El problema es que una fábrica instalada en Río Grande no compite solamente contra otra fábrica: compite contra estructuras tributarias, logísticas, financieras y laborales completamente diferentes.
Una estrategia productiva nacional debería preguntarse qué quiere fabricar la Argentina dentro de diez o veinte años, dónde quiere hacerlo y qué capacidades considera estratégicas preservar.
Hoy esa discusión está ausente.
Tierra del Fuego no necesita que se congele su estructura productiva. Necesita inversión, incorporación tecnológica, diversificación y nuevos mercados.
Pero transformar una industria no es lo mismo que dejarla caer.
Fuente de respaldo: Informe Faro Empleo de Fundación Innovación Fueguina, elaborado sobre información de EPH-INDEC, OEDE y SRT.













